·Una boda de ensueño· II parte

(SEGUNDA PARTE)

Como acostumbramos en Málaga, se trató de un día muy caluroso… en el que se ofreció a los invitados una limonada y una botella de agua fresquita nada más llegar, he de decir que ¡volaron todas! e incluso a las mujeres unos pai pais para combatir aquel día de calor.

El escenario religioso elegido fue la capilla del colegio La Asunción, dónde Manu estudió en su infancia.

Tantos peques en una familia, nos dejaron con estampas como estas: niños entretenidos con chupa chups, el más peque en un carrito de madera, y hasta llegar a tal punto, que el padrino hizo el camino al altar del brazo de su hija a un lado y al otro a uno de los peques ¡en brazos!

Tras una emotiva y religiosa ceremonia, Ana & Manu quisieron acercarse un poco más a su familia y amigos con una espectacular celebración en la Finca Carambuco, la cual eligieron por ser muy espaciosa, frondosa a la vez que agradable y cuya organización iba de la mano de Lovely Sense.

Ellos mismos fueron los que se encargaron de recepcionar a los invitados, aunque al final acabaron reconociéndome que terminaron un poco agotados, aunque yo, sin duda, no dejo de pensar que fue todo un detalle por parte de los novios.

Me gustaría añadir aquí, que la decoración del seating plan, iba perfectamente ligada a los pai pais que dieron a la señoras en la entrada de la iglesia ¿lo recordáis?

Para el cóctel eligieron unos puestos de los más original, jamón y queso, gazpacho, como no, y un mix de cazuelitas variadas, ya que esto les resultó más dinámico y lo alargaron hasta el momento de la comida, en el que degustamos una perfecta ensalada de bogavante, ¡buenísima por cierto!

Durante el cóctel actuó un divertido grupo de Jazz, New Orleans Jump Band, que mantuvo viva la energía de los invitados durante toda la boda.

Para el lugar de la comida, se generó una distribución de lo más abierta en cuanto a las mesas; unos manteles florales, grises y verde agua que de manera primaveral adornaban el entorno, los centros de mesas adornados de lisiantum y el peculiar olor de la lavanda… perfectos y sencillos a la vez.

Destaco en la papelería, la receta de la ensalada, unas tarjetas cuyos bordes iban decorados con los estampados del mantel, así como una tarjeta de protocolo en agradecimiento a cada uno de los invitados, ¡recuerdo como si fuese ayer, cuando me sentaba en un banco de la finca con los novios para redactarla!

Sillas de palillería alternadas en gris y blanca, servilletas preciosas y cristalería espectacular.

La música, a cargo de un conocido grupo de moda, Callejón y Manuel Soler hicieron que la fiesta no parase hasta altas horas.

Fue muy divertida, tanto el grupo de jazz, del que hasta los más peques se enamoraron, como el grupito de flamenco, ya que son una familia con mucho arte en la que no puede faltar “el gitaneo” en ninguna de sus reuniones.

Abrieron el baile con una canción de la película de dibujos animados UP, ya que se trata de una de las bandas sonoras con las que siempre se habían identificado los novios.

Como fin de la fiesta, no faltó una mesa dulce de lo más detallista, y por supuesto, una chulísima recena de perritos, y hamburguesas a altas horas de la noche.

Detalles por toda la finca, como el rincón del fumador durante la barra libre, tocador para las chicas, corner para retocarse, sombreros de paja para combatir el sol (el padre de Manu, es un enamorado de ellos…) ó, un tendal para colgar las pamelas…aunque he de decir que a pesar de este, más de una perdió su tocado, como mi hija por ejemplo, jaja, hicieron que todo el mundo saliese encantado de la boda y deseando repetir una como esta.

Conocerse desde hace tanto, llevar toda una vida juntos hicieron que se tratase de una boda amena, emotiva, pero sobre todo divertida.

Gracias Ana y Manu por brindarnos momentos tan especiales; y eso que dicen que de una boda sale otra boda… ¡Enhorabuena a la hermana de la novia!

 

 

Written by Marta Cañete